El tratamiento del dolor testicular depende del diagnóstico específico, por lo que la evaluación urológica es fundamental. En infecciones como orquitis y epididimitis, se prescriben antibióticos de amplio espectro tras cultivos urinales y semen. El reposo en cama, la elevación escrotal con suspensores especiales y la aplicación de hielo durante las primeras 48 horas reducen la inflamación y el dolor. Los antiinflamatorios no esteroideos son eficaces para controlar síntomas. En casos de torsión testicular, la intervención quirúrgica urgente es imperativa para salvaguardar la función testicular. El traumatismo requiere evaluación ecográfica para descartar ruptura testicular; si ocurre, el tratamiento es quirúrgico. La hidrocele benigna puede observarse o drenarse si causa molestias significativas. Los varicoceles sintomáticos pueden requerir embolización o ligadura quirúrgica. Es esencial consultar inmediatamente con un urólogo ante dolor testicular agudo.
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