Hantavirus: síntomas, transmisión, tratamiento y prevención

Hantavirus: síntomas, transmisión y tratamiento
El hantavirus es una familia de virus ARN transmitidos al ser humano por roedores, principalmente al inhalar partículas de orina, heces o saliva secas de ratones infectados. Según el tipo viral, la infección puede causar síndrome cardiopulmonar grave (SCPH) —dominante en América Latina, con letalidad cercana al 35–40 %— o fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), más común en Europa y Asia. La transmisión entre personas es excepcional, salvo el caso del virus Andes en el Cono Sur. No existe tratamiento antiviral específico ni vacuna ampliamente disponible: el manejo es de soporte, y el diagnóstico precoz es decisivo para el pronóstico.
Brote actual: ¿por qué se habla otra vez del hantavirus?
A inicios de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó tres muertes y al menos ocho casos sospechosos de infección por hantavirus a bordo de un buque de pasajeros que cubría la ruta entre Argentina y Cabo Verde por el Atlántico Sur. La OMS clasificó el riesgo global como bajo, pero mantiene seguimiento estrecho y secuenciación genómica de las muestras.
El caso adquiere particular relevancia porque el barco zarpó desde Argentina, región donde circula el virus Andes —el único hantavirus para el que se ha documentado transmisión limitada de persona a persona. Las autoridades sanitarias argentinas y chilenas, junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), evalúan si el agente involucrado pertenece al linaje Andes o a un genotipo relacionado.
A diferencia de Europa o Turquía, donde el hantavirus es una infección poco común, en el Cono Sur sudamericano constituye un problema sanitario reconocido, con cientos de casos confirmados cada año en Chile y Argentina.
¿Qué es el hantavirus?
Los hantavirus pertenecen a la familia Hantaviridae del orden Bunyavirales y son virus de tipo ARN. La OMS reconoce más de 20 especies patógenas para el ser humano. Los roedores —ratones, ratas y arvicolinos— son sus huéspedes naturales: portan el virus de manera crónica sin enfermarse y lo eliminan por orina, heces y saliva durante muchos meses.
La infección por hantavirus es una zoonosis: se transmite del animal al humano. Según la especie viral y la región geográfica se manifiestan dos cuadros clínicos principales:
1. Síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH o HPS)
Forma dominante en América Latina y, en menor medida, América del Norte. Afecta los pulmones y el sistema cardiovascular, provocando edema pulmonar, shock cardiogénico e insuficiencia respiratoria de progresión rápida. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la letalidad alcanza alrededor del 38 %. En Chile y Argentina la letalidad histórica ronda el 30–40 % según datos del MINSAL (Ministerio de Salud de Chile) y el Ministerio de Salud de Argentina.
2. Fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR)
Forma dominante en Europa y Asia. Afecta principalmente los riñones y el sistema vascular. La OMS estima alrededor de 150 000 casos anuales en el mundo, más de la mitad en China. La letalidad varía entre el 1 y el 15 %, según el subtipo viral.
El caso especial: virus Andes
El virus Andes circula en la Patagonia argentina y chilena, transmitido principalmente por el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). Es el único hantavirus en el que se ha documentado transmisión persona a persona, especialmente entre contactos cercanos y familiares de casos índice. La transmisión sigue siendo poco frecuente, pero clínicamente importante: las autoridades sanitarias chilenas y argentinas mantienen protocolos específicos de aislamiento respiratorio para casos confirmados.
Esta característica única convierte al virus Andes en el foco de atención de la investigación epidemiológica del brote del barco de 2026.
Hantavirus en América Latina: epidemiología
Los datos más sólidos sobre hantavirus en América Latina provienen de Chile y Argentina, países con vigilancia epidemiológica activa desde hace más de dos décadas.
Chile
60 a 100 casos confirmados al año, según el MINSAL
Letalidad histórica: 30–40 %
Regiones más afectadas: Aysén, Los Lagos, La Araucanía, Los Ríos, Biobío y Maule
Reservorio principal: ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus)
Pico estacional entre primavera y otoño austral
Notificación obligatoria desde 1997
Argentina
Casos concentrados en cuatro regiones endémicas: Norte (Salta, Jujuy), Centro (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos), Noroeste (Córdoba) y Sur (Patagonia: Río Negro, Neuquén, Chubut)
En la Patagonia argentina circula el virus Andes Sur, responsable de los casos con potencial de transmisión interpersonal
Vigilancia coordinada por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI-ANLIS Carlos Malbrán)
Letalidad similar a Chile (30–40 %)
Otros países
Paraguay, Uruguay, Bolivia y Perú registran casos esporádicos
En Brasil (donde se habla portugués pero la epidemiología es relevante para la región) se registran cientos de casos al año, principalmente en zonas rurales del sur y del centro-oeste
España
En España los casos de infección por hantavirus son excepcionales. En 2014 se detectó el primer caso autóctono confirmado en Asturias, atribuido al virus Puumala. Posteriormente se han identificado algunos casos aislados, todos en el norte peninsular. La vigilancia está a cargo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el Centro Nacional de Microbiología.
Síntomas del hantavirus
La infección suele evolucionar en dos fases. Los síntomas iniciales se parecen a los de la gripe o del COVID-19, lo que dificulta el diagnóstico precoz.
Periodo de incubación: habitualmente de 12 a 21 días tras la exposición; en casos raros, de 5 a 60 días.
Fase prodrómica (días 1 a 5)
Fiebre alta de inicio brusco
Mialgias intensas, especialmente en muslos, caderas, espalda y hombros
Astenia marcada
Cefalea, mareos
Síntomas digestivos: náuseas, vómitos, dolor abdominal, a veces diarrea
Escalofríos
Enrojecimiento facial y cervical
Fase cardiopulmonar (días 4 a 10) — SCPH, América Latina
Disnea progresiva y taquipnea
Tos seca
Edema pulmonar
Shock cardiogénico con hipotensión refractaria
Insuficiencia respiratoria que puede requerir ventilación mecánica
En casos graves, oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en centros especializados
Fase renal (días 4 a 10) — FHSR, Europa y Asia
Dolor lumbar característico
Oliguria o anuria
Hematuria
Petequias y otras manifestaciones hemorrágicas
Hipotensión
Importante: si has tenido contacto reciente con roedores o ambientes posiblemente contaminados y presentas estos síntomas, busca atención médica de inmediato. El reconocimiento temprano y el traslado oportuno a un centro con cuidados intensivos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
¿Cómo se transmite el hantavirus?
Vía principal — inhalación de aerosoles: cuando la orina, las heces y la saliva de roedores infectados se secan, las partículas virales se dispersan en el aire al barrer, mover objetos o limpiar. Los espacios cerrados y mal ventilados —cabañas, galpones, bodegas, leñeras, casas de campo deshabitadas, refugios de montaña— son los más peligrosos.
Otras vías documentadas:
Contacto con superficies contaminadas y luego con la boca, los ojos o la nariz
Mordedura de un roedor infectado (poco frecuente)
Consumo de alimentos contaminados con saliva de roedores (raro; el ácido gástrico suele inactivar el virus)
Vía especial — virus Andes:
Transmisión persona a persona documentada en Argentina y Chile, especialmente entre contactos cercanos y familiares
Por esta razón, las autoridades sanitarias del Cono Sur aplican aislamiento respiratorio a los casos confirmados y vigilan a sus contactos durante el periodo de incubación
Esta característica es única entre los hantavirus
Vías por las que el hantavirus NO se transmite:
Persona a persona en la mayoría de los hantavirus: la única excepción es el virus Andes
Transfusión sanguínea: sin casos documentados
Animales domésticos (perros, gatos) o de granja: no son huéspedes del virus, aunque pueden transportar mecánicamente material contaminado si han cazado roedores
Personas en riesgo
El riesgo de infección es mayor en:
Trabajadores agrícolas, ganaderos y forestales
Cazadores, excursionistas, montañistas y campistas
Personas que limpian cabañas, bodegas o casas de campo cerradas durante largos periodos —especialmente al inicio de la temporada en zonas rurales
Trabajadores de la construcción, de control de plagas y de roedores
Personal de laboratorio que manipula roedores
Habitantes de zonas rurales en regiones endémicas (sur de Chile, Patagonia argentina, zonas rurales de Brasil)
En el Cono Sur, las infecciones se concentran principalmente entre octubre y abril (primavera y verano australes), cuando aumenta la actividad de los roedores y se realizan trabajos en zonas rurales.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, el contexto epidemiológico y la confirmación de laboratorio.
1. Anamnesis: la pregunta clave es si ha habido contacto con roedores o estancia en zonas rurales potencialmente contaminadas en las últimas semanas.
2. Examen clínico: evaluación cardiovascular, respiratoria, renal y hemorrágica.
3. Pruebas de laboratorio:
Serología (ELISA): detección de anticuerpos IgM e IgG contra hantavirus
PCR: detección de ARN viral, especialmente útil en la fase prodrómica
Hemograma: trombocitopenia es un signo prácticamente constante
Función renal: creatinina, urea
Análisis de orina: proteinuria, hematuria
Función hepática para evaluar la disfunción multiorgánica
4. Imagenología:
Radiografía o TAC de tórax: el edema pulmonar bilateral en las primeras 24–48 horas tras el inicio de la disnea es un hallazgo típico del SCPH
Ecografía renal en sospecha de FHSR
En Chile y Argentina la infección es de notificación obligatoria y los casos confirmados son investigados por equipos de epidemiología regional.
Tratamiento del hantavirus
No existe terapia antiviral específica aprobada ni vacuna ampliamente disponible. El manejo es de soporte y está dirigido a estabilizar la función cardiopulmonar y renal.
En el SCPH (forma cardiopulmonar)
Hospitalización en unidad de cuidados intensivos, idealmente con experiencia en hantavirus
Ventilación mecánica invasiva si se desarrolla insuficiencia respiratoria
Oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en casos seleccionados con shock cardiogénico refractario; en Chile y Argentina hay protocolos establecidos para el uso de ECMO en SCPH grave
Manejo cuidadoso de líquidos: el exceso empeora el edema pulmonar
Apoyo hemodinámico con vasopresores e inótropos
En la FHSR (forma renal)
Hemodiálisis en caso de insuficiencia renal aguda (puede salvar la vida)
Manejo de líquidos y electrolitos
Tratamiento de las complicaciones hemorrágicas
Soporte de la presión arterial
Antivirales
La ribavirina ha mostrado posible utilidad en algunas series de FHSR cuando se administra precozmente, pero su evidencia es limitada y no es estándar. En el SCPH no ha demostrado beneficio consistente. La decisión es individual, evaluada por infectología.
El reconocimiento precoz y el traslado oportuno a un centro con UCI son los principales determinantes del pronóstico.
Prevención: ¿cómo protegerse?
Sin vacuna disponible, la prevención se basa en el control de roedores y la limpieza segura de espacios potencialmente contaminados.
En el hogar y el lugar de trabajo:
Sellar grietas y aberturas por donde puedan entrar roedores
Almacenar alimentos en recipientes herméticos
Eliminar la basura con regularidad
Retirar montones de leña, escombros y maleza cerca de los edificios
Al limpiar espacios cerrados después de un periodo prolongado sin uso (mayor riesgo):
Ventilar el lugar al menos 30 minutos antes de entrar
Nunca barrer ni aspirar en seco: dispersa el virus al aire
Humedecer las superficies con una solución desinfectante (lejía diluida, una parte por nueve de agua, o desinfectante hospitalario)
Limpiar con paños húmedos y desecharlos en bolsas selladas
Usar mascarilla N95 o FFP2 y guantes impermeables
Lavarse cuidadosamente las manos al terminar y lavar la ropa a alta temperatura
En actividades al aire libre (camping, senderismo, caza):
Evitar acampar cerca de madrigueras o rastros de roedores
Almacenar alimentos en recipientes herméticos elevados del suelo
Usar carpa con piso cosido y, si es posible, dormir en altura
En el Cono Sur, las autoridades sanitarias recomiendan especial precaución al abrir cabañas o casas de campo después del invierno, una práctica común que ha sido el origen de muchos casos en Chile y Argentina.
¿Cuándo consultar al médico?
Busca atención médica con urgencia si:
Has tenido contacto con roedores o ambientes posiblemente contaminados (cabañas, leñeras, bodegas, zonas rurales) y desarrollas fiebre alta, mialgias intensas o cefalea importante
Aparecen disnea, tos persistente, taquicardia o disminución marcada del volumen urinario
Notas pequeñas manchas rojas en la piel (petequias) o sangrados inusuales
La consulta inicial puede ser con un médico general o directamente en urgencias hospitalarias si los síntomas respiratorios son intensos. El paciente puede ser derivado a infectología, neumología o nefrología según la evolución.
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Preguntas frecuentes
¿El hantavirus se transmite entre personas?
En la mayoría de los hantavirus, no. La excepción importante es el virus Andes, presente en la Patagonia argentina y chilena, donde sí se ha documentado transmisión persona a persona, especialmente entre contactos familiares. Por eso las autoridades sanitarias del Cono Sur aplican aislamiento respiratorio a los casos confirmados.
¿Qué tan letal es el hantavirus?
Depende de la forma. El síndrome cardiopulmonar (SCPH), dominante en América Latina, tiene una letalidad cercana al 30–40 %. La fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), presente en Europa y Asia, tiene una letalidad menor (1–15 %).
¿Existe vacuna contra el hantavirus?
No hay vacuna disponible en América ni en Europa. Algunos países asiáticos utilizan vacunas inactivadas contra la FHSR, con eficacia y disponibilidad limitadas.
¿Qué es el virus Andes y por qué es especial?
El virus Andes es el hantavirus que circula en la Patagonia argentina y chilena. Es el único hantavirus para el que se ha documentado transmisión persona a persona. Por eso es objeto de protocolos sanitarios específicos en Chile y Argentina.
¿Cuántos casos hay en Chile y Argentina al año?
En Chile se confirman entre 60 y 100 casos anuales según el MINSAL. En Argentina las cifras son similares, con concentración en el sur (Patagonia) y en regiones del centro y norte. La letalidad supera al 30 % en ambos países.
¿Mi mascota puede transmitirme hantavirus?
No. Los animales domésticos no son huéspedes del virus. Sin embargo, si cazan roedores, pueden transportar mecánicamente material contaminado al hogar.
¿Cuál es el periodo de incubación?
Habitualmente de 12 a 21 días, hasta 60 días en casos raros.
Encontré excrementos de ratón en mi cabaña, ¿qué hago?
La presencia de excrementos no significa que estés infectado. El riesgo viene de inhalar partículas durante la limpieza. Ventila al menos 30 minutos, humedece todas las superficies con desinfectante, usa mascarilla N95 y guantes, y nunca barras ni aspires en seco. Con estas medidas el riesgo se reduce drásticamente.
¿Hay riesgo de hantavirus en España?
Los casos en España son excepcionales. Se han identificado casos aislados de FHSR en el norte peninsular, principalmente Asturias, atribuidos al virus Puumala. La población general no enfrenta un riesgo significativo.
Puntos clave para recordar
El hantavirus es un virus ARN transmitido por roedores, principalmente por inhalación de aerosoles de sus deyecciones secas.
En América Latina, el SCPH es la forma dominante, con letalidad cercana al 30–40 %.
En Europa y Asia predomina la FHSR, con letalidad mucho menor.
La transmisión entre personas es excepcional, salvo en el caso del virus Andes en el Cono Sur.
No existen vacunas ni antivirales específicos: el manejo es de soporte.
La prevención se basa en el control de roedores y la limpieza segura de espacios potencialmente contaminados.
El antecedente de contacto con roedores es el dato clínico más valioso para sospechar la enfermedad.
Aviso médico: este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye una consulta, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Para cualquier inquietud sobre tu salud, consulta a un profesional sanitario calificado.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS), Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), Ministerio de Salud de Argentina (INEI-ANLIS Carlos Malbrán), Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).
Nota editorial: este artículo fue elaborado por el equipo editorial de HekimDoktor. Se recomienda revisión por un especialista en infectología antes de la publicación.
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